lunes, 9 de junio de 2008

La noche del Minotauro

Perséfone en el bar
qué versión daremos de estas
lluvias
al fondo de las
calles
cuando los demás regresen
y bajo qué otros fugaces
laberintos
de la escritura
a través de tus
caderas
Perséfone
moverás el ideario de los
dedos




no sé en qué lugar
Bajo qué tormenta
quedó esa imagen tuya
tan desnuda
en qué otra piel
y lluvia de aquella noche
tus huellas digitales
-al toque de un
relámpago-
por si algún caso de suicidio
colectivo



y entonces escribo
Escribo y suenan las palabras
a través de las
paredes

Y Perséfone
llora
Y un viejo canta
Rasga las cuerdas frente al
laberinto
En el oscuro rincón donde el hombre toro
se ve
al espejo
Donde se confina
nuestra vejez
nuestra absurda esperanza
cuando niños
como un reguero de juguetes
rotos
por el suelo



a qué atenerse
Aún
a qué atenerse a pesar de esto ¿y la esperanza
y el hilo de Ariadna roto
sobre el puente de la
noche?

Pero cómo hemos de hacerle
para guardar el
sentido
cuando se escribe

Se escribe
Aún
se escribe
y no basta la antigua melodía
detrás de cualquier rostro
Al fondo de cualquier
calle
En este laberinto de papel
que cada día te entiendo
menos
que cada día pierdes tu cuál
sentido



Y bebamos
Padre
Brindemos para olvidar esta
estupidez
Ésta
Que nos mantiene aquí
juntos
atrapados con miedos
en estos laberintos y sus
campos de concentración
modernos
para no olvidar



nunca supe de ti
sino que eres un cuerpo sudado
y envuelto de ese aroma a orín

Porque despierto cada día en este
laberinto de palabras
intentando algo de ti

Algo de esos poemas
que no coinciden con el sentido
de este
Todo tuyo
allá afuera



déjame hacerte esta noche
el motivo
que espero
La escritura y el sentido
de cualquier
huella tuya en la
palabra

Porque aún sigo intentándolo
cuando anocheces
y las luces de la ciudad
nublan los edificios
Entonces vagas perdido
por los
muelles
Entonces salgo a encontrarme
contigo
porque duele saber que a veces
no bastarán los Ícaros
y la soberbia inútil
en la
palabra



esta es la voz de
Teseo
al son de un viejo banjo cuando
anochece
Y suena
Y suenas cuando Ariadna teje Y anocheces
en medio de esta ausencia de caminos
De suicidios que convergen
al son de una vieja y extraña
melodía en los labios
de una puta




y es suficiente caminar bajo estas lluvias
Sentir cómo esta ciudad se ahoga
Sentir cómo siente tu ausencia y este alcohol en las
venas
y en los callejones
Pero llueve
Minotauro
Llueve a pesar de toda intención
y yo
Padre
Madre
Yo me ahogo



en esta oscuridad donde algo se busca
A través de los vitrales En el fondo de esa calle
donde Perséfone se aleja Y se aleja cuando suena el
banjo
una melodía tan ausente
alguien viene detrás de la
llovizna
En esta atmósfera de luces y edificios
dispersos
en los ojos
de un anciano



De ti Perséfone De ti ciudad
En cualquier lugar
Donde se les nombre
Se siente ese sabor a salitre
y a llovizna



no sé dónde quedaron estas ganas que habitaban los
bares
En qué lugar de coordenadas se pierden las últimas
horas
de un reencuentro
Porque compartimos
un mutuo acuerdo que el temor rompía
Y ahora voy de bar en bar con esta oscuridad que a nadie
reconoce
Haciéndole hablar para desahogarse
Para que nos escupa a la cara todo eso que
nos mantiene aquí
Perséfone
Juntos y
vivos
Atados al musgo de las
piedras
para no
olvidar



llueve
a pesar de que siempre tuviste
la razón
La exactitud de una fugaz mirada
al fondo de ese bar donde
bailabas desnuda

Y quizás siempre tuviste razón sobre mí y sobre todos
porque llueve
sigue esta llovizna a pesar de cualquier
intento
A pesar de que duela
de que duelan
de que duelas
la palabra




Cuántas veces lo intentamos
Papá
Mamá
Qué día cambiaron su rostro para
abandonarme
Pero lloras Minotauro
En el fondo de esas calles
Pero qué importa
Hermano
Hermana
Porque ahí está el deseo
ciego y bebido
Intentando algo de todos
como una gris y borrosa
fotografía
para no enloquecer




qué motivos tuvo esta palabra
Su cuál sentido se hizo parte del murmullo
en este juego de
lágrimas
Perséfone
¿Acaso?
¿Acaso todo este tiempo
todo nunca bastará para
encontrarnos
en medio de estas lluvias?




y dejé de ser
Cerré las puertas y dejé que el tiempo pasara
Y dejé de ti
como de hastiarme
pero dejé
y se vino el tiempo con sus tantos meses
¿Acaso nadie escucha el llanto
del viejo Minotauro?
Y dejé de todos en medio del
laberinto de espejos la palabra
¿Acaso
acaso en verdad nadie lo
escucha

-sólo yo?



escribo y la memoria al fondo de esta multitud
de paredes construidas
a través de las hojas
blancas
Escribo
Con el silencio a cuestas
Con el deseo
Con las paredes carcomidas
Con los espejos
rotos

Con este llegar a ti y encontrar la ausencia
Sentirla en la espalda
En los hombros
En tu vientre



escribo
y la ciudad carga este silencio
Este no sé qué
El mareo y el dolor cuando despierto en la soledad
de los bares
Y tengo un motivo
Una fugaz sensación que duerme
el cuerpo
Este breve presentimiento
aunque nadie allá
afuera
nos
recuerde




pero seguimos intentándolo
Minotauro
A pesar de que las calles
en tu ausencia
cambien
de lugar




también a la ciudad
le duele la
piel
También detrás del
laberinto
de la escritura
como en el de los
espejos
quedan las palabras
Una noche de invierno cuando bebimos
en honor de sus caderas
y despertamos con el hilo de la
madeja
-sin saber en dónde-
en medio de la
lluvia




y bailas
bailas
bailas
y mi ciudad
la ciudad
estas todas ciudades
se hunden en el olvido y el alcohol
y bajo qué otro breviario
En qué destino
Dónde quedó
la voluntad compartida
por todos
pero alzas tu aterciopelada frente
para brindar
para detener la lluvia
Minotauro
mientras Perséfone baila
baila
baila
y se
desnuda

1 comentario:

omar dijo...

julio, sólo tengo un libro del que existen ejemplares: La libertad:ciudad de paso, mandame tu dirección y hacemos chagaleye libro por libro

omarpimienta@hotmail.com

cuideseme y saludos desde esta esquina.